viernes, 8 de febrero de 2019

Reproducciones de cerámica arqueológica. Las réplicas de calidad y sus técnicas.



Reproducciones de cerámica arqueológica.
Las réplicas de calidad y sus técnicas.


Réplica de copa argárica.

El Alfar Ilici lleva quince años dedicado a la producción de réplicas de cerámica arqueológica.
Durante este tiempo, muchas de nuestras experiencias han quedado reflejadas en este blog Arqueoceramica.

Reproducción de cerámica argárica, tulipa o forma 5 de Siret.

Vaso de cerámica de la edad del bronce donde se ha cuidado mucho la pasta y los acabados.

La sistematización del aprendizaje de los procesos nos ayuda a ir perfeccionando técnicas en cada fase. La tarea de hacer una réplica de calidad museográfica requiere de una experiencia dilatada, de
un desarrollo experimental que supone un bagaje amplio de conocimientos y habilidades.

Bruñido y definción de la carena de una forma argárica.

Hacer arqueología experimental con cerámicas conlleva hacerse preguntas, definir unos criterios de trabajo, experimentarlos una y otra vez desde la documentación y la toma de datos. Muchas veces la experiencia concreta no está orientada al conocimiento de los procesos en sí, sino que pretende obtener un determinado resultado que, en su apariencia, se asemeje lo más posible al de una pieza arqueológica real.

Jarrita funeraria visigoda. El tratamiento de pastas condiciona la verosimilitud del acabado.

 Este suele ser el requerimiento más frecuente cuando se trata de mostrar unas réplicas en la vitrina de un espacio cultural, museo, centro de interpretación, bien cultural rehabilitado o puesto en valor, exposición. A menudo prevalece el carácter didáctico.

Diosa madre de La Albufereta, replica.

Los procesos juegan con muchas variables. Todo desde la documentación y la recopilación bibliográfica, generalmente descriptiva pero que no analiza procesos técnicos.



Réplica a molde de una acrótera griega. Policromía.

 Elaboración de pastas, conocimientos de arcillas y desgrasantes, su recolección y preparación. Técnicas de levantado, sea a mano, a torno o de molde. El acabado con elementos añadidos, prensiles o decorativos.

Cerámica fenicia. Reproducciones de una jarra trilobulada, platos, jarras de boca de seta. Experimentación con el barniz rojo fenicio.


 Técnicas de pegado, La preparación de superficies, el recorte de bordes, el acuchillado, el alisado, espatulado, raspado o lijado, bruñido...con la preparación de herramientas ad hoc, que en arqueología experimental adquiere un singular valor determinante de las huellas de elaboración. Los engobes.

Policromía ante cocción.

Decorando una urna de orejetas ibérica.

La decoración introduce un sinnúmero de variables. Técnicas de decoración impresa, incisa, excisa, aplicaciones... con sus herramientas fabricadas para ello o no, elementos naturales que sirven a ese fin. Pigmentos, que requieren la experimentación con diferentes óxidos recolectados en las áreas de producción histórica de los vasos. 

Alfar Ilici también trabaja bronce, sílex, hueso, madera....elementos musográficos para vitrina.


Estudio de los diseños, la técnica de aplicación, pinceles, brochas, sellos, tampones, digitaciones...hasta la compleja cocción, difícil de experimentar con fidelidad en todas sus variantes en cada lugar y momento histórico concreto.

Vaso campaniforme.


 Para los trabajos a torno hay que añadir engobes coloidales, sigillatas, esmaltes, pigmentos, herramientas especiales como compás o pincel múltiple...diseñarlos, fabricarlos a mano, probarlos, rehacerlos...

Acabado antiquizado de vaso campaniforme con zonados tonales, pátinas...

Alfar Ilici está especializado en esos trabajos, más por vocación que por su rentabilidad, más por amor a la cerámica arqueológica que como un modus vivendi. Poco a poco ha ido adquiriendo calidades que sólo los años de trabajo y observación constantes consiguen. 

Bruñendo cerámica argarica.

Hemos realizado muestras para museografía de todos los períodos: cerámicas neolíticas, cardiales, calcolíticas, campaniformes, del bronce valenciano, argáricas, orientalizantes, tartésicas, fenicias, ibéricas, romanas, paleocristianas, visigodas, hispanoárabes, góticas, verde y manganeso, loza dorada, ... 

Botellitas en terracota de estilo orientalizante.

Dejo algunas muestras para su difusión, pues también es cierto que todo obrero necesita su salario. Gracias.

Vaso ibérico.

Vaso polícromo.

Cuenco campaniforme.

Vaso campaniformes con ajuar lítico.

La calidad de la réplica de una jarrita de agua almohade empieza por la calidad del barro natural, idóneo, procesado a mano, que le confiere ligereza y porosidad.

Réplicas de cerámica tartésica, técnicas de retícula bruñida y pintado.

También trabajamos esmaltes medievales. Escudilla  gótica de orejas en loza dorada.

Réplica a molde de lucerna altoimperial romana, lucerna del Portus Ilicitanus, hoy Santa Pola.

Repasado de un thymiaterion o pebetero ibérico.

Cerámica argárica. hemos realizado recreaciones de tumbas en cista y en pithos de este período del bronce.

Jarrita esgrafiada almohade. esta técnica caracteriza producciones finas sobre todo en Murcia y Valencia.

La arqueología paleocristiana y visigoda nos resulta especialmente agradable de reproducir.

Disponemos de muchos modelos en terracotas a molde. Todo hecho con las mismas técnicas originales y a partir de barros seleccionados y procesados directamente.





domingo, 3 de febrero de 2019

Sa Galera. Cerámicas púnico ebusitanas en la costa de Mallorca.

Sa Galera. Cerámicas púnico ebusitanas en la costa de Mallorca.






Askos púnico de Sa Galera, Mallorca.
Fechado en torno al año 200 a. C. Fue hallado en una cisterna, donde se colocó

después del incendio de los edificios, asociado a un cuenco.

Un paseo circunstancial por Palma me llevó a la exposición de Sa Galera, en Can Balaguer. Allí conversé con Toni Gayá, un artesano del vidrio fenicio que participa con un colectivo de amigos de dicho enclave arqueológico y pude visitar la exposición.

Vidrio púnico.

Na galera es un islote a escasos doscientos metros de una cala costera en Can Pastilla, en medio de la bahía de Palma.
Este islote tan estratégicamente situado para comerciar con la costa no ha sufrido la urbanización contemporánea debido a que formaba parte de una zona de prácticas militares.

El islote de Sa Galera visto desde la costa.

En 1967 el arqueólogo Lluis Plantalamor encontró algunos restos púnicos en el islote. destacando un molde de fundición de bronce. Víctor Guerrero, después, trató en sus publicaciones el tema de la ocupación de algunos islotes mallorquines por gentes púnicas. Más tarde Ramón Martí, con un equipo de arqueólogos, restauradora, y voluntarios entusiastas, han realizado seis campañas de excavaciones en tan interesante enclave litoral.

Fragmentos de cerámica calcolítica mallorquina con decoración incisa, hallados en el islote.

Hace más de cuatro mil años, gentes del calcolítico dejaron en Sa Galera pequeños cuencos decorados con incisos, fragmentos de ollas y toneles. Parece que este momento de ocupación del islote se relacionaría con una estructura oblonga de piedra.


A comienzos del segundo milenio se excavó allí una cueva funeraria de planta circular, con un corredor de entrada y un nicho en la pared, asociándose fragmentos de grandes toneles. Quizás fue el islote en este momento denominado navetiforme un punto de intercambios comerciales.

El hallazgo de este molde de fundición de bronce o plomo hizo considerar a los arqueólogos la posibilidad de un taller metalúrgico itinerante en la isla.

Las excavaciones han proporcionado numerosos fragmentos de cerámica talayótica, restos de copas y ollas, junto a un molino de mano y posibles moldes de fundición que se han querido asociar al mundo funerario, otorgando al islote un carácter de espacio funerario y ritual, sagrado.

Jarra baleárica utilizada como urna de cremación.Segunda mitad del s. III a.C.

La llegada de los púnicos procedentes de Ibiza a la isla se produce en torno al 300 a.C. Se excavan cisternas y canalizaciones como parte del espacio ritual.

Moneda Ebusitana representando a Bes. Probablemente el motor que impulsó el asentamiento de gentes púnicas fue el comercio.

Entre la primera y la segunda guerras púnicas, destruidas las ocho cabañas talayóticas circulares de madera por incendio, fue erigido por estas gentes de Ebusus un templo (después del 249 a.C.) con grandes sillares. Su alzada de cuatro metros lo hacía visible al costear en la navegación de bajura. En esta última guerra sufrió dos destrucciones, por incendio y luego desmontaje de su estructura. Del momento de su destrucción han aparecido junto a restos anfóricos y otras cerámicas, metales, monedas, y una punta de proyectil de una máquina de guerra conocida como escorpión.
Fue reconstruido antes de la tercera guerra púnica con argamasa de tierra y cal, teniendo unas dimensiones de 10 x 10 metros.

Botella púnico ebusitana, ofrenda para sepultura de cremación, tercer cuarto del siglo III a.C.

Cerámica púnica. Botella.

Ajuar de un enterramiento. Dos piezas cerámicas fueron colocadas en la cabecera de una cista, enterramiento de un adulto entre losas de piedra y cubierta.



Jarrito púnico ebusitano.


Fragmento cerámico con aplique plástico perforado como pitorro.

Detalle.

Jarra bitroncocónica. Cerámica gris monocroma levantina, segunda mitad del s. III a.C.

Cuenco púnico ebusitano con estampilla de flor de ocho pétalos.

Cerámica púnica, cuenco.



Cuenco de cerámica gris monocroma levantina.


Platos de pescado púnico ebusitanos. Último cuarto del s. III a.C.

Característicos platos de pescado de borde vuelto barnizados.

           Cuenco púnico ebusitano, último tercio del siglo III a.C.

Cuenco de Campania con decoración floral.

Reconstrucción antropológica del individuo masculino de entre 35 y 40 años, y 1,65 de alto,
sepultado en cista en la primera mitad del siglo II, boca arriba, con los brazos pegados al cuerpo y las palmas de las manos visibles, probablemente amortajado.

Reconstrucción de la indumentaria.

Cuenco.

Fragmentos de ánforas púnico ebusitanas.

Sobre un fragmento de cerámica púnica ebusitana se escribió un texto (ostrakon) de carácter mercantil, con letras griegas, traducible por “no pagado” o por “no hay que pagar”, lo que avalaría la función del templo como garante de las transacciones,y otro referido a la dedicación de una figura del dios púnico de la salud, Eshmún, equivalente al Apolo griego.

Ostrakon de Sa Galera.


Jarro norteafricano.


Jarra púnica ebusitana del último cuarto del siglo III a.C.

Las cerámica púnico ebusitanas son dominantes en todo momento, si bien, tras la derrota de Cartago en la segunda guerra púnica, se observa una mayor presencia de materiales itálicos, una mayor circulación de bienes, en especial campanienses, como platos y vasos de paredes finas. Entre los materiales púnicos se citan el askos, cuencos carenados con decoración de goterones de pintura, cuencos con palmetas y morteros. Inscripciones en las paredes de cuencos y jarras.


Anfora ebusitana PE-25.

Jarra púnico ebusitana.

Mujer de Sa Galera, reconstrucción antropológica a partir del esqueleto.

Gentes baleáricas, en un momento impreciso posterior a la destruccción de Cartago en la tercera guerra púnica (146 a.C.), tras la conquista de Mallorca por Cecilio Metelo, construyeron una torre y un encintado murario de argamasa en torno al templo, quizás para proteger la ensenada que, frente al islote constituia el embarcadero.
 A este momento corresponden varios hogares y un horno.

Esqueleto de un individuo arrojado a una cisterna.

Loza medieval verde y manganeso.

No se han constatado restos posteriores al siglo primero, hasta la época medieval. Restos islámicos de cerámicas y vidrios sin relación con estructuras de habitación y cerámicas de calidad catalanas y de Paterna del XIV.

Loza pintada con cobalto.


Marmorata italiana.

De época moderna se han hallado restos de loza dorada catalana del XV, valencianos en azul cobalto y dorado, marmorata italiana del XVI, ollas vidriadas, cuencos pintados de Inca, del XVII y XVIII, monedas de Carlos IV y Felipe V.

Este islote documenta un larguisimo período de la prehistoria y protohistoria mallorquina. La presencia de gentes púnicas, y la erección allí del templo, son singularidades en el contexto de la historia de Mallorca que ayudan a comprender las interacciones culturales en esta parte del Mediteráneo.

Fragmento de una olla vidriada común.

Destacamos la importancia de la labor llevada a cabo por asociaciones y voluntarios, un modo de participación que contribuye grandemente a la mejor difusión del patrimonio arqueológico y el aprecio de la sociedad por conocer mejor una historia enterrada y particular en cada sitio desde la arqueología.