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lunes, 22 de abril de 2019

Geopaseos cerca de Elche

Geopaseos por los alrededores de Elche.
Esta Semana Santa ha venido pasada por agua. 
No he podido hacer ninguna de las excursiones que esperaba con ilusión, así que me he quedado en casita revisando fotografías de otras excursiones .
Te dejo una muestra de algunas fotos no publicadas de diferentes excursiones por los alrededores de Elche, mi pueblo. Quizás no encuentres formaciones espectaculares, pero sí son hermosas, curiosas y variadas. El tópico dice que nuestros paisajes del sur de Alicante son de playa. Y es cierto, Pero hay más, si se quiere mirar.
 Crestones del camino de Los Serranos, al sur de Hondón de los Frailes. desde ellos se domina toda la Vega Baja del Segura y la laguna del Hondo de Elche.

 Arcillas cuaternarias rojas. Peña de las Aguilas, entre Elche y Crevillente.

 Las margas arcillosas fueron explotadas en la Murta. Agost.

 Cerca de la Ermita del faro de Santa Pola. Dias limpios y azules. 

 El mar socava las rocas y forma pequeños estanques. Playa de Arenales del Sol. Elche.

 Barito celestina. La Murta.

 Qué hace un bloque de sílex en la playa?.

 Subiendo a la cima. camino de los Serranos. Hondón de los Frailes. 

 En las sucesivas capas de arcillas y yesos se aprecian con claridad las fallas. Agost. 

 Balsas de agua en las arcillas impermeables del triásico. 

 Cantera de margas y arcillas. La Murta, Agost.

 Hermosas coloraciones de las arcillas y yesos triásicos de Alicante.

 Canteras de yesos al sur de Agost.

 Elche. Pasillo verde del cauce del río Vinalopó sombreado por palmeras y tarays, regado por el agua salobre.

 Baritocelestina pseudomórfica de yeso fibroso. La Murta, Agost.

 Depósito de conchas en el Pinet.

 bancos de conglomerados cuaternarios del cauce del Vinalopó. Elche.

 Conglomerados con algún nódulo de sílex. Peña de las Aguilas, Elche.

 Aquí se aprecia la plasticidad y el carácter deslizante de las arcillas abigarradas del triásico de Agost.

 Erosión de la línea de costa en Arenales del Sol.

 Terrazas del Vinalopó con niveles detríticos erosionados y bancos de conglomerados cuaternarios.

 Escultura playera.

 Pliegue en los estratos de margocalizas.

 Estratificaciones de las margocalizas. Serra dels Talls, Agost.

 Cantera de arcillas y yesos. Lacapa blanca es un depósito artificial de estériles de polvo de mármol.

 Las arcillas, yesos y margas del keuper de Agost.

 Cantera de ofitas del Cabezo Negro de Albatera.

 La espléndida luz del Pinet, Elche.
 Alrededores de la Murta, Agost, Serra dels Talls.

 Oasis ilicitano.

 Canales que conectan las salinas del Pinet con el mar.

 Impresionantes cantiles de arcillas margosas en el cauce del Vinalopó. Elche.

domingo, 15 de enero de 2017

Un testar contemporáneo en Elche

 Un testar contemporáneo en Elche


Arco de poniente de los dos del acueducto denominado Arquet del Bisbe.

Los parajes que rodean ambas márgenes del Vinalopó al norte de Elche son siempre sorprendentes para el caminante curioso. El paisaje, a menudo reseco, desértico, está salpicado de formaciones rocosas en las terrazas del río, ornadas de bosquetes de palmeras, de restos arquitectónicos de antiguas obras hidráulicas, de ruinas de fábricas y molinos que hace mucho se abandonaron.

En el interior del arco pueden verse las acumulaciones calcaréas por filtraciones de siglos.


Grandes sillares de calizas grises raiblienses en los alrededores de la obra.

No era difícil en tiempos de d. Pedro Ibarra tropezarse por estos parajes con cerámicas antiguas, que delatan la existencia de yacimientos arqueológicos en una y otra margen. Desde el Molino Real hacia el norte, en paralelo al cardo de la centuriación romana de Illici y hacia la margen izquierda, se suceden los lugares ocupados de antiguo, llamados:  Caramoro, un fortín de la edad del bronce, hoy partido por la autovía; Aigüa dolça i salà, donde recientemente se ha excavado junto a los chopos de Elche, rebautizando el solar excavado como Els Xops, y la Moleta, una meseta inclinada, en su día al menos en parte murada, que controlaba el paso de la sierra por este lado y donde se documenta por las cerámicas de superficie, una ocupación también del bronce, que llega hasta época islámica, con asentamiento ibérico y romano. 



Cantos de las terrazas del río y argamasa conforman la obra de mampuesto.

En la margen derecha, de sur a norte, el desaparecido poblado de la Figuera Reona y, unos cientos de metros aguas arriba, el Promontori, lugar de aprovechamiento de arcillas para producir vasos campaniformes, como lo atestiguó la excavación de unos fondos de cabaña donde el material cerámico excedía con mucho las necesidades previsibles de una comunidad familiar  y permitió concluir al excavador que era un alfar. Más arriba, el Puntal del Búho, en la serreta del mismo nombre, con ocupación prehistórica en varias de sus cimas, junto al camino que va al Castellar de Morera, el más grande yacimiento con ocupación del bronce valenciano y su fortín medieval islámico, en la margen derecha, junto al muro del pantano.

Paisaje singular del cauce del Vinalopó.
Vista del cauce desde La Moleta hacia el sur.

Las obras de canalización que para la traída de aguas a Elche se hicieron desde antiguo salpican estos parajes. Y de esa riqueza que, en forma de agua, nutría la reseca tierra del solar ilicitano, supieron aprovecharse una sucesión de molinos harineros, almazaras, y, más tarde, fábricas de cerámica y algunas de las primeras industrias textiles, de tinturas y alpargateras de la ciudad.



A esta altura el cauce del río se ensancha, hasta llegar al Aigüa dolça i salà. inmediatamente al norte.

Desde el lugar que llaman l´Arquet del Bisbe, canalización costeada por el obipo Siuri, en el paraje de Huertos y Molinos, partida de Altabix, y más concretamente del arco de poniente de los dos que con anmtigua sillería sostienen la acequia, parte un sendero hacia el cauce.

Tréboles y agrets.

 Estrechándose, entre palmeras y vegetación salvaje, entre tréboles y agrets, conduce a unas pendientes o lomas que caen a plomo al nivel del cauce del río. Están sembradas de escombros cerámicos de edad contemporánea: es tanta la abundancia de este y sólo este material, que resulta claro que era seleccionado par allí ser transportado en carros y vertido, separándolo de restos orgánicos y otras basuras o escombros de construcción que el pueblo, luego ciudad, producía año tras año. 


Testares de cerámica salpican todo el suelo.

Toda la vertiente a izquierda del sendero, antes de caer en abrupto a un barranquito que llega al mismo cauce del río, está cubierta por una tupida capa de fragmentos cerámicos, predominando la destinada al uso doméstico, tanto vidriada como sin vidriar. 


Abundan las formas de uso doméstico.

De esta última la reina es la de Agost, en formas de contenedores grandes o medianos de agua: botijos, cántaras de formas variadas, bebederos para animales... de la vidriada se ven producciones en verde, más abundantes las meladas interiormente para fuego directo, refractarias, con formas como fragmentos de marmitas, ollas, fuentes...también las hay esmaltadas en blanco y, menos abundantes, fragmentos de lozas del ajuar fino de las casas, algunas de principios del siglo XX, otras de casi mediado, que a veces conservan en el pie el sello o marca de fábrica. 




Las formas más grandes, parcialmente vidriadas en verde, corresponden a grandes lebrillos de los que se usaban para lavar la ropa, los platos, etc.



 Vidriados en verde, blanco, amarillo o miel.

Fragmento de lebrillo melado.


Formas de barro de Agost sin vidriar, para contener agua.

Fragmento de alcadafe de Triana, polícromo.



Regatos de agua que se pierde de la acequia.


Siguiendo el sendero, en parte anegado por roturas de la conducción de aguas, se llega a las ruinas del molino llamado del Cèntim, donde nos llaman la atención una serie de construcciones en sillería y aparejo de piedra o ladrillo, relacionados con un sifón de la acequia mayor, de buena cantería. 

Molino llamado del Cèntim. Cauce del Vinalopò.

 Parece que hay se quemaban restos de vidrio y de hierro, pues una escombrera que cae desde la chimenea de una antigua fabrica ue sopbre los restos del molino se conserva, es rojiza por la abundancia de hierros oxidados y quemados y está llena de fragmentos de vidrios deformes por la fusión a temperaturas elevadas. 

Restos de vidrio y metal quemados.

Obra de sillería en la base.

Acueducto antiguo.

Encaje de la acequia entre bloques de sillería.

Elche antiguo y contemporáneo.

La senda nos lleva, finalmente, al acueducto que derivaba aguas a la acequia de Marchena atravesando el cauce, del que aún se conservan varios arcos de sillería junto al extremo noreste del actual Puente del Bimilenario. En fin, un paseo interesante y un lugar lleno de historia que aún conserva el encanto de lo olvidado.

Testares de Elche.

Parte ancha del cauce.