domingo, 11 de octubre de 2015

Arcillas triásicas de Agost

Las Tres Hermanas.


Hoy he salido al campo a prospectar, por ver si encuentraba alguna arcilla para probar. Estas tierras del sur de Alicante son una paradoja, pues cualquiera diría que con un poco de agua son capaces de producir. La desertización es palpable, la aridez de muchos rincones, extrema. 

Tierra reseca y erosionada al norte de Elche.  
He recorrido la falda de una sierrecita entre Elche y Aspe llamada las Tres Hermanas, calizas bien estratificadas, habitada en la Edad del Bronce, con vistas a La Horna, donde también en aquella edad habitaba una comunidad humana , al Peñón de La Ofra y al Hondón de las Nieves, al sur.

                           La erosión de las escorrentías socava los materiales blandos. Elche.

La tierra es blanca, pedregosa, seca, un espartal calvo donde las escasas lluvias, a menudo torrenciales, socavan muros antiguos, caminos y taludes, un pedregal adornado por algunos algarrobos (que aquí decimos garroferos), y poco más.

                        Conos de deyección, abarrancamientos en margocalizas entre Elche y Aspe.

                                            Vegetación muerta por las sequías endémicas.

Sin embargo, la vista del cielo azul y limpio, y el fuerte aroma del matorral vuelven una y otra vez a encandilar los sentidos del caminante.
 
Cansado de ver esqueletos de plantas y huesos de conejo, decido irme a una zona con más colores.

                                           Difícil sobrevivir a la falta de agua y vegetación.


Al sur del pueblo de Agost, y a levante de la estación del tren, aparecen las arcillas triásicas del keuper, de colores muy vivos. Esta zona, entre La Alcoraya y el Verdegás, atravesada de este a oeste por las vías del tren, es también árida, plantada escasamente de viña ,y abundante en viejas explotaciones de yesos y arcillas, con casitas dispersas y algún perro salteador.

                                                     Cantera de arcillas al sur de Agost

La arcilla aparece como producto de la desintegración en bolas y láminas de rocas más compactas, de varios colores, será eso que llaman arcillas versicolores, en niveles por debajo de limos y cantos cuaternarios de calizas y areniscas, una tierra reseca y blanquecina, a veces algo rosada o anaranjada, que ha llenado estas cubetas con arrastres de las sierras del Cid, del Maigmó, del Ventós... y que da excelentes uvas.

                         El triásico de facies Keuper justo debajo de la cobertera cuaternaria.

                           Una estratificación bien definida, con líneas de falla y multicolor.

 
Formando un bandeado que repite su secuencia de color como una jarapa, arcillas, margas, a veces yesos, llenan el paisaje de tonos amarillos, verdes, azulados, grises, rojo vino, rojo ladrillo, granate.

 
Pueden verse dendritas de pirolusita en el material amarillo.

                                                       Maravillas de la geología.

El material, en el suelo, se desmenuza en montoncitos, lentejas o lascas, como puestos de un mercado de especias. Pero no es fácil encontrarlo en polvo fino. Estas arcillas, aunque se disgregan naturalmente, necesitan ser trituradas para poderlas usar, no se dejan decantar en agua. Servirán para ladrillos, para material de construcción.

                                                  Disgregación de las arcillas y margas.

                                      La fractura se produce por capas como en las cebollas.

                                                           Discordancia de los niveles.

Los vaciados artificiales de las canteras son impermeables, por ser de arcilla, por eso después de las lluvias se forman pequeñas charcas que tardan en evaporarse. El agua de estas charcas hoy está limpia, transparente, verdosa, y con este calor de octubre, apetece bañarse en ellas.

Un paisaje muy hermoso y singular.

                                             Agost,.... o la piscina de los nabateos de Petra.


Agua transparente acumulada en la cantera de arcilla. 

                                                Disfrutar de esta vista ha valido la pena.

                                      Me gusta el arte abstracto. El triásico superior de Agost.
                                      Y una última, esta para el misterio....